General/Reseña

“Devórame otra vez; artículos de primera necesidad

devorame Devórame otra vez; artículos de primera necesidad

Ediciones Callejón

202 págs.

“Devórame otra vez…”. Esta vivaz alegoría sensual y sin            pudores que trae a la memoria la famosa salsa de Palmer Hernández, cantada por la melodiosa voz de Lalo Rodríguez, apela y titula al  libro del escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez.

Devórame otra vez; , título seleccionado con toda alevosía, busca entonces persuadir para que se dé un reencuentro con él, a través de sus ensayos, para entrar a su mundo pueblerino y particular.

El libro recoge una colección de artículos seleccionados por Sánchez de sus ensayos publicados en periódicos nacionales e internacionales, a lo largo del presente y pasado siglo. El texto se divide en dos partes, cada una de veinte pasajes: “Las palabras viajeras” y “País juguetón y pequeñín”.

“Las palabras viajeras” constituyen textos de naciones distantes, tales como Nueva York, Colombia, Brasil, México, España, Perú, entre otras, donde Sánchez ha ido a habitar o a trabajar, recogiendo pensamientos de ese conjunto de ilusiones que lleva consigo cada viajante.

Ilusiones alteradas por la realidad o simplemente la mera complacencia de saberse en un lugar de ensueño, como diría Sánchez en “Los agobios de Colombia”: “Tanto me deslumbraron el paisaje y el paisanaje de Colombia que el reencuentro periódico con lo uno y con lo otro se me propuso como una fiable tentación”.

Entre los textos más sabrosos, (y perdonen las alusiones adjetivas y esplendorosas) se hallan “La bragueta presidencial”, el cual muchos asociarán con un reconocido ex mandatario de Estados Unidos, y “De ombligos y sobacos”, haciendo honor a los llamados “culebrones tele noveleros”.

Mientras, “País juguetón y pequeñín” recoge el candor tropical y las características de la curiosidad y la ingeniosidad del puertorriqueño. Comenzando con “Elogio a la fritura”, donde engrandece y exhorta con sus palabras a olvidar el “tiquis miquis” o la mirada melindrosa y da batalla en nombre de la fritura borinqueña.

Por otro lado, presenta entonces, lo más consciente a la realidad política puertorriqueña: “Robo luego soy”, donde hace una crítica al sistema de robo en las altas esferas gubernamentales del país. Y “Nuestra señora de la corrupción”, donde haciendo uso del sarcasmo arremete en contra de esta  “señora”, que azota cual huracán al país.

A través de sus obras se puede encontrar el Sánchez amante de la puertorriqueñidad, al igual que al Sánchez censor, como en la obra La pasión según Antígona Pérez, donde hace una crítica a los gobernantes “Creonistas” o dictatoriales que rigen los destinos de pueblos y naciones.

El escritor puertorriqueño, creador de historias como: La guaracha del Macho Camacho y La Importancia de llamarse Daniel Santos y las obras teatrales Quíntuples, La pasión según Antígona Pérez y la colección de ensayos La guagua aérea, brinda sus textos enmarcados en su saber pueblerino.

Él imparte su vocabulario particular y a través de sus textos hace punto y aparte, en la socarronería y la ironía sabihonda, para circunscribir sus observaciones entorno a la sociedad puertorriqueña y mundial.

Quienes estén acostumbrados a la irreverencia de Luis Rafael Sánchez, encontrarán una narración placentera y vivaz que llenará sus más altas expectativas literarias. De igual forma, sino es adepto del escritor y encuentra confuso o rebuscado su estilo de narración quizás encuentre algún tema memorable que le permita reconciliar su pensamiento.

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